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Entrevista a Ricky Rubio en “La Razón”

¿La juventud tiene que estar indignada o esperanzada?
Hay razones para ambas cosas. Pero es importante que creamos en nosotros mismos para poder tener esperanza.

¿Es una juventud sin futuro?
Nos espera el futuro que nosotros creemos, el que nosotros intentemos modificar. Ahora las cosas no están bien, eso está claro. Vivimos una crisis, pero somos los jóvenes los que tenemos que sacar esto adelante y no obsesionarnos con echar la culpa a los demás, sino intentar solucionar las cosas.

A su edad le hablan de tú o de usted.
De tú y espero que esto siga así durante muchos años.

Con sólo 21 años ha vivido muy deprisa.
Es lo que me ha tocado. Con 14 años estaba con gente mayor, que ya tenía la vida hecha. Tienes que madurar deprisa.

Y desde siempre ha tenido a todo el mundo pendiente de usted, esperando mucho.
Es difícil de llevar cuando eres pequeño porque cada opinión la tomas como algo muy personal y te afecta, pero al final, cuando va pasando el tiempo, aprendes que la opinión buena es de la gente que te quiere, que te dice cuándo haces las cosas mal y cuándo las haces bien. Aprendes a aislarte.

¿Estará acostumbrado a mirar a los demás por encima del hombro?
¿Cómo? No, no porque al estar siempre con hombres que juegan al baloncesto, siempre estoy con gente que tiene bastante altura.

De haber sido «bajito» ¿qué hubiese hecho?
El baloncesto es mi pasión, así que creo que también hubiese jugado al baloncesto.

¿Qué ha estudiado?
Al acabar Bachillerato quise hacer un módulo de márketing, pero por el baloncesto no tuve tiempo. Ahora quiero hacer algo on-line, me gustaría Medicina, pero creo que debería probar algo más «light».

De pequeño le gustaba el fútbol…
Me gustaban todos los deportes. Y cuando tuve que decidirme por uno para entrenar tres veces a la semana me pasé al fútbol, pero no me gustó lo suficiente.

¿De qué jugaba?
Era delantero y la verdad es que se me daba bien. Jugué cuatro partidos de fútbol once con niños mayores que yo y marqué tres goles en cuatro partidos. Está bien, creo.

Lleva mucho tiempo jugando al baloncesto, ¿ha perdido la inocencia?
No creo, siempre tienes algo de inocencia y la ilusión de jugar y disfrutar.


Pero sí que empezó muy joven, ¿siente que se ha perdido algo, que le falta por vivir algo que sí han experimentado otros jóvenes?
Claro, cuando eres joven y te dedicas a un deporte siempre pierdes algo: como puede ser cuando sales del colegio y tus amigos van a la plaza, o quedan para hablar. Tú, en cambio, eres profesional y no puedes saltarte los entrenamientos, no puedes ir con ellos. Pero es algo que haces para cumplir un sueño y poder llegar a donde he conseguido llegar.

¿Ha hecho botellones?
No, no soy mucho de botellones. No me dio tiempo a hacerlos.

A cambio, ¿qué ha ganado?
Vivir un sueño, estar con los mejores del baloncesto y eso no lo cambiaría por nada.

¿Da miedo ir a Estados Unidos para jugar en la mejor liga del mundo?
Miedo no, respeto. Es una aventura que no sabes qué va a pasar, que puede salir bien o no.

¿Qué tal el inglés?
Bueno, está ahí. De momento lo entiendo y lo hablo un poquito. Cuando estuve allí una semana, al terminar la temporada, hice entrevistas y me decían que tenía buen inglés, aunque yo creo que hablo un poco indio. Pero bueno, me entienden y entiendo.

¿Cómo lo has aprendido?
En el colegio no podía dar horas extras y ahí no pude aprender el idioma. Lo aprendí con los americanos, en el equipo de baloncesto. Un base tiene que entenderse con todos y por eso vas intentando hablar. Ellos te corrigen.

A EE UU va solo.
No lo sé todavía, depende del «lockout». Tengo una hermana pequeña que quiere venirse conmigo a estudiar allí, pero si tarda mucho en comenzar esta temporada, ella empezará a estudiar aquí.

¿Se imagina una huelga parecida en España?
Allí, cuando se quiere una cosa, se quiere de verdad. Aquí somos más «vaguetes». Por ejemplo, desde que estoy jugando al baloncesto hemos querido vacaciones en Navidad y todavía seguimos jugando esas fechas.

Si va sin compañía tendrá que hacerse la comida, entre otras cosas.
Yo sé cocinar, pero si viene mi hermana lo hará también mi madre y ella lo hace muy bien.

¿Cuál es su mejor plato?
Al vivir este año solo he cocinado pasta, que me gusta mucho y me sale bien. Mi hermano se compró una thermomix y me enseñó a usarla, pero la verdad es que prefiero ir a restaurantes.

Su hermano juega al baloncesto, ¿en qué equipo está ahora?
El año pasado jugó en el Lleida y ahora busca equipo. La cosa está muy mal en el LEB. No se sabe qué equipos jugarán.

Usted, que es el pequeño, ha llegado más lejos, eso puede generar envidia.
Ahora ya no. Sí que al principio había un poco de envidia que se mezclaba con el orgullo de verme ahí. Ahora creo que definitivamente ya ha ganado el orgullo.

Cuándo se enfrentaban, ¿quién ganaba habitualmente?
Siempre él. Era muy corpulento y tenía buen tiro. Este verano me volvió a ganar y necesito la revancha. Estoy enfadado.

Dirá a sus hijos que jugó con Gasol.
Por supuesto. Va a ser difícil que salga un jugador tan bueno a nivel mundial.

¿Cómo pasan los ratos libres cuando no hay partido?
Jugamos a la play al NBA 2k11. El otro día gané a Sergei (Ibaka, que está enfrente y se ríe), jugamos a las cartas y pasamos un buen rato. Se agradece, porque a veces con los compañeros, sobre todo en la NBA, no se puede tener una relación tan cercana.