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Entrevista a Ricky Rubio en “El diario Montañés”

Llevan inactivos desde el dí­a 4, cuando ganaron a Grecia. ¿Cómo llevan la espera?
El descanso nos va bien para recuperar y para estudiar lo mejor posible al rival, aunque lo que te pide el cuerpo es competir. Han sido tres dí­as, en cualquier caso, necesarios después de jugar seis partidos en ocho dí­as. Eso puede hacer que cuando empiece el partido contra Serbia estemos un poco ansiosos al principio, pero no permitiremos que vaya más allá.

Los aficionados están un poco con la mosca tras la oreja. Explí­queles por qué deben confiar en España.
Está muy claro que al principio del Mundial no éramos nosotros, imagino que motivado por la presión que te da el partir en una competición como uno de los favoritos. Quieres gustar ya desde el inicio y es difí­cil jugar con rivales como Lituania, que tiene muy buen equipo y no tantos nombres por contar con alguna baja. Creo que el grupo era difí­cil como también demostró Nueva Zelanda ganando a Francia. Las cosas no fueron muy bien, pero contra Grecia empezamos ya a sentirnos muy cómodos.

Tras caer ante Lituania, la plantilla se reunió. También sucedió en el Eurobasket de Polonia. ¿Les retroalimentan esas citas?
Este grupo tiene mucha confianza en sí­ mismo. Cuando las cosas no salen bien, como en el comienzo del pasado Europeo y en este Mundial, es muy fácil criticar y ver la paja en el ojo ajeno. Pero unidos somos capaces de evadirnos y buscar el modo de mejorar.

Suelen decir que se abstraen del exterior, pero es imposible filtrar todas las informaciones, prescindir de ellas.
Por supuesto que te llegan cosas. Pero entre nosotros tenemos la suficiente confianza para decir si hemos hecho algo mal o no o para autocriticarnos. Tenemos mucha esperanza puesta en poder ganar este campeonato y eso es posible porque los doce jugadores, más el ‘staff’ técnico, hablamos con la total confianza de que lo que nos digan nos lo vamos a tomar a bien.

Ejerza, entonces, la autocrí­tica.
Algo muy evidente es que no estoy acertado de cara al aro, pero mis compañeros me animan mucho en ese aspecto. Creo que a partir de que empiece a meter unas cuantas desaparecerá eso, pero no debo obsesionarme, sino mantener la confianza. Además, he estado un poco espeso en la dirección, pero Raúl me ha ayudado muchí­simo.


Usted ha vivido todo muy deprisa. ¿Teme que llegue el momento de pagar alguna factura?
Por supuesto que van a llegar malos tiempos, no todo va a ser un camino de rosas. Estoy preparado para cuando tenga una mala racha porque de hecho ya he tenido alguna. Soy consciente de que cuando las cosas van bien no soy tan bueno y cuando van mal no soy tan malo. Mi obligación es encontrar el equilibrio y el margen de mejora. Cuando no estás bien puedes ayudar al equipo en otros aspectos y trabajar para el que pueda estar en estado de gracia.

Pero estamos en cuartos de final de un Mundial que les ha puesto a Serbia en el camino de las medallas.
Es una selección joven con mucho talento y mucha ambición. Es difí­cil pararles porque tienen tiradores, jugadores que juegan por dentro, mucho carácter a la hora de defender muy agresivo lo que te incomoda, como ocurrió el año pasado en el primer partido del Europeo. Estuvimos espesos y nos ganaron. En la final fuimos ya mucho más agresivos.

El base serbio es Teodosic, jugador al que la sangre le hierve con facilidad. ¿Prevé que busque provocarle?
Es un jugador ganador que utiliza todo lo que le sea posible para intentar hacerlo. Es muy anotador y hay que tenerlo en cuenta porque te puede matar en un momento por las rachas buenas que tiene. Lo del amistoso con Grecia fue un momento caliente y en esos casos hay jugadores que reaccionan de una forma. Si intenta llevarme por ese camino nunca me va a encontrar porque no me meto en esos marrones. Intentaré llevarle al terreno donde esté agobiado, sin encontrar tiros fáciles, donde tenga que fijarse mucho en cuidar el balón para no perderlo.

Pasemos al tema de la convivencia. ¿La piña es indestructible?
Formamos un grupo increí­ble. Pese a los malos momentos nos hemos unido más y es muy bonito. Jugadores veteranos como Mumbrú y Garbajosa nos ayudan a desconectar de lo que es el baloncesto y a pasarlo bien, jugando a la pocha, al póquer, viendo pelí­culas juntos…

Si mirásemos por un agujero, ¿qué cree que nos sorprenderí­a de la intimidad de la selección?
La naturalidad. Cada uno tenemos nuestras cosas, pero nos une la pasión por el baloncesto y la ambición de crear un ambiente entre buenas personas que se lo pasan bien con cualquier cosa. Nos das cartas y lo pasamos bien. Nos das un florero y lo mismo. Intentamos sacar provecho y disfrutar de todo.