ricky rubio, 2011

Entrevista a Ricky Rubio en MARCA

¿Cuándo inicia su aventura americana?
Me voy el día 10. Después del Europeo quise descansar dos semanas en casa, entrenándome por mi cuenta, y antes del verano hablé con mi agente sobre la posibilidad de ir a entrenarme a Los Ángeles.

Muchos jugadores se quedan en su país a la espera de la resolución del ‘lockout’
Sí, sé que Pau y Marc entrenarán con el Barça y Calde lo hará en Barcelona, pero yo voy allí para ir adaptándome. Cuando estuve en julio en Minnesota hablé con Kevin Love y otros compañeros de qué iban a hacer, y ahora entrenaremos allí unos cuantos juntos, me servirá para conocerles mejor. Cuando me lo comentaron, enseguida les dije ‘me apunto’, me apetece mucho.

¿Cuál es su plan?
La idea es trabajar en el tiro y en el físico, y luego, por la tarde, con mis compañeros y otros jugadores haremos partidos para no perder el tono físico. También me gustaría ir por Minnesota algún fin de semana para ir viendo el tema de las casas.

¿Entrenará el tiro para mejorar esta faceta?
Desde que me apunté al draft he trabajado en el tiro con Jarrin Akana, que es un especialista en esto. Estuvimos trabajando duro en 2008 y 2009, pero este verano no pudimos por agenda. Ahora volveremos a hacerlo en Los Ángeles. Aquí he estado trabajando este aspecto con Miquel Nolis y también técnica individual durante 14 sesiones.

¿Se ha comido la cabeza con los tiros durante el Europeo?
Es un tema mental, porque en los entrenamientos sí que entran. No es que no sepa tirar, pero sí que trabajaré en cambiar el ritmo de tiro. En los partidos, cuando no entran, poco a poco se te mete en la cabeza. Hay que diferenciar el fallo del error. El tiro fallado, si lo trabajas, lo mejoras.


¿Es muy perfeccionista?
Sí, pero la perfección en el baloncesto no existe a no ser que te llames Juan Carlos Navarro, e incluso él hay veces que no está fino. Se vio en los tres primeros cuartos de la Supercopa ante el Madrid, pero claro, luego llega el último y ahí está Juanqui. La perfección es difícil, pero soy muy duro conmigo mismo. Siempre lo he sido, desde pequeño, y puede que sea lo que me ha llevado hasta aquí.

Ha habido críticas desproporcionadas. ¿Psicologicamente le hacen más fuerte?
Cuando todo va bien, es muy bonito. Cuando no estás fino, es inevitable escuchar, pero la clave es averiguar por qué sale mal y trabajar para arreglarlo. En lo individual el último año fue duro, pero en lo colectivo ha sido maravilloso y esto me ayudó a no hundirme y me dio confianza.

Quizá se culpe demasiado.
Si los resultados acompañan al equipo, estoy bien, pero si las cosas no van, me culpo de la situación. No es bueno culparse ni obsesionarse, pero lo hago y le doy muchas vueltas.

Durante el Eurobasket, Scariolo dijo de usted que no ha de anotar para ser decisivo.
Sí, mi estilo no es anotar, que es en lo que se fija la gente. Al acabar los partidos te preguntan: ‘¿cómo te ha ido, cuántos puntos has metido?’, cuando la pregunta correcta que deberían hacerte es: ‘¿qué has hecho hoy para ayudar a tu equipo a ganar?’. Tengo otras virtudes que no son necesariamente anotar, y a veces pasan desapercibidas. Intento dar al equipo lo que necesita y si la virtud de los 12 de un equipo es anotar, es complicado encajarlo porque sólo se juega con un balón.

Tienen gracia ciertas críticas, porque con 20 años tiene un palmarés que no tenían a su edad Sabonis, Kukoc, Petrovic, Meneghin ni otros grandes. ¿Le da vértigo lo que ha ganado?
Sí, he ganado ya algunos títulos, la verdad. He tenido la suerte de pertenecer a equipos grandes en los que me lo he pasado muy bien, y he disfrutado mucho pudiendo formar parte de una generación de oro, como es la que hay en la selección, por ejemplo.

Usted ha sido un niño entre hombres que ha aguantado la presión mental y que no ha parado de superar metas.
Yo tengo claros cuáles han sido mis objetivos y cuáles son. El problema es cuando te los pone la gente. Lo importante es no confundirte y tener claro tu camino. Yo lo sé y trabajo duro cada día para ir recorriendo mi camino, no el de los demás.

¿Hasta qué punto es importante disfrutar jugando?
Cuando disfruto en la cancha ofrezco mi mejor versión. Si no te lo pasas bien, te obsesionas con los errores. Este último año he disfrutado, pero no con la regularidad de antes. Parecía que ganar era una obsesión, cuando en equipos como el Barça o en la selección ha de ser una consecuencia del trabajo bien hecho. Este año he confundido metas y conceptos.

Y ahora, tras un año complicado, da el salto a Minnesota.
Lo más cómodo para mí habría sido quedarme en el Barça, en casa, pero hace dos años le di mi palabra a David Kahn, mánager general de los Wolves, de que iría allí en dos años por la confianza que había depositado en mi, y soy una persona de palabra.

Va primero a Los Ángeles a entrenarse. ¿Lleva compañía?
Sí. Iban a venir mi madre y mi hermana, pero con esto del lockout, se quedan en casa. No era plan de mandarlas a Minnesota sin saber qué iba a pasar. Se vienen mi padre y un amigo mío que ha acabado INEF y le vendrá bien ver cómo se trabaja por allí.

¿Y si se alarga el ‘lockout’?
Bueno, ya veremos qué pasa, No me planteo nada aún. Leo por vosotros cómo están las negociaciones, y mi agente me va contando, pero veo impensable que se suspenda la temporada entera. Si esto pasa en enero, veremos.

Cruza el charco. ¿Qué le dice su abuela, de la que nos hicimos fans por su diario en MARCA durante el Europeo?
Pues que me cuide mucho y que la deje bien programado el tema de la NBA en la tele, Que la abone a lo que haga falta y que la deje bien sencillito cómo verme en la tele, a qué hora y en qué canal.

Cuando empiece la temporada jugará a las órdenes de Rick Adelman. ¿Le conoce? ¿Qué espera de él? ¿Encajará en su estilo?
Por las normas del lockout no hemos podido hablar, pero cuando me enteré de su fichaje, le busqué en Google y en la Wikipedia para saber más de él. Ha entrenado a equipos muy buenos y ha jugado un baloncesto fantástico.

Entre otros equipos, en los Sacramento Kings.
Sí, con Jason Williams, Bibby, Stojakovic, Webber, Divac… Yo voy a hacer lo que haga falta y lo que él me pida. Espero que sea un juego vistoso y nos divirtamos. Si necesita que pause el juego, lo hago. Si hay que correr, también.

Adelman la tuvo hace mucho tiempo con Petrovic en Portland.
Son situaciones muy distintas. Vi aquel mítico documental de Once Brothers de Petrovic y Divac. Lo tendría que ver todo el mundo.

Cuando uno llega a la NBA como novato, extranjero, blanco y con vitola de crack, los defensores suelen ser tan duros como los críticos. Le pasó incluso a Pau al llegar a Memphis. ¿Está preparado para recibir palos?
Los tiempos han cambiado en los últimos 10 años. Será complicado, pero voy con toda la ilusión del mundo y estoy deseando empezar esta nueva etapa.

Imagino que habrá hablado con Calde, Pau, Marc, Rudy y Navarro de cómo es la NBA. ¿Le han hablado del famoso ‘rookie wall’ de mitad de temporada?
Igual la temporada es tan corta que ni hay rookie wall ni nada. Hemos hablado mucho, aunque cada situación es distinta. Me han ayudado con sus consejos.

Usted llega con un hándicap que es el boom mediático incluso previo al ‘draft’. Dijo Dwight Howard cuando visitó MARCA que habrá bases deseando medirse a usted para reivindicarse.
Puede ser. Yo estoy tranquilo, habrá muchos días y cada partido me servirá para mejorar. Lo bueno es que en esa adaptación me ayudarán mis compañeros.

En especial Kevin Love, que le ha alabado públicamente. ¿Le compensará con asistencias?
Sí, por supuesto, le tendré muy feliz, faltaría más. Que te acepte la estrella del equipo es muy bueno e importante.

Se medirá a los mejores. De joven usted admiraba mucho a Elmer Bennet. ¿Y en la NBA?
Muchos. Rose, Westbrook, Chris Paul, Deron Williams… pero por encima de todos me quedo con Steve Nash. Hace de todo y muy bien: anota, asiste y controla el ritmo mejor que nadie.

De niño su sueño era jugar en la NBA y va a cumplirlo en tiempo récord. ¿Qué siente?
Nervios, muchas expectativas y muchas ganas de empezar ya. Ahora mi sueño está ahí, muy cerca. Estoy muy ilusionado.

¿Ha soñado ya con su debut?
No, pero me he imaginado cómo podrían ser los partidos e incluso cuando juego en la Play me digo, pues haría esto o lo otro. También pienso en cómo serán los pabellones, porque hay muchos que respiran historia viva, como el Madison, el de los Celtics, el de Chicago por Jordan, y también el de los Lakers donde estuve viendo las finales ante los Celtics. ¿El favorito? No sé, cuando vayamos hablando durante la temporada ya te diré en función de donde lo haya hecho bien (Risas).

La última. ¿Qué tal el inglés?
Well done… he mejorado, lo entiendo y me hago entender, aunque aún es un poco indio, pero bueno. Cuando llegue a Los Ángeles voy a tener un profesor allí que me va a ayudar mucho.