
Reportaje de El Ideal de Granada
Han pasado ya más de tres años y parece que fue ayer cuando el entonces técnico del DKV Joventut, Aíto García Reneses, sorprendió a propios y extraños cuando, al final del segundo cuarto del partido que medía a su equipo con el CB Granada, le dio la oportunidad a un chaval que no tenía ni quince años pero que ya había demostrado su calidad en las categorías inferiores, tanto de la Penya como de la selección española.
El imberbe base no tuvo ningún problema en tomar el relevo dejado por Elmer Bennett en la dirección de juego. En apenas cinco minutos y cinco segundos hizo que todos los allí presentes reconocieran que el chaval tenía algo expecial, que le hacía ver el baloncesto más fácil que al resto de jugadores. El añorado por la afición Nacho Ordín tiene el dudoso honor de haber sufrido en sus carnes los primeros ‘zarpazos’ de esa figura internacional en la que ya se ha convertido Ricky Rubio.
Al igual que ocurrió con el azulgrana Juan Carlos Navarro, el genial base de El Masnou se estrenó en ACB ante los nazaríes, aunque en esta ocasión el ‘alumbramiento’ tuvo lugar en el Palacio de los Deportes. Hoy el recinto del Zaidín verá cómo regresa su ahijado, que sigue teniendo el mismo rostro infantil pero que ya atesora unas cuantas ‘batallitas’. No en vano, Ricky ya ha disputado más de un centenar de encuentros ligueros, además de haberse hecho un hueco en la selección española absoluta, con la que logró este verano la medalla de plata olímpica en los Juegos de Pekín.
















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