ricky rubioTiene tan solo 17 años pero algunos ya lo llaman el Magic Johson blanco. El base Ricky Rubio, que disputa con el equipo español el torneo de baloncesto de los Juegos Olí­mpicos de Pekí­n 2008, es un fenómeno que hay que proteger cueste lo que cueste.

Con su cabellera negra, su fí­sico desgarbado y su nombre de cantante, se parece a un í­dolo de los adolescentes surgido de la “Operación Triunfo”, salvo que Ricky no toca la guitarra, pero con el balón es mejor que cualquier otro jugador de su edad, lo que lo hace un figura ya casi inaccesible.

Salvo en las insí­pidas conferencias de prensa, es imposible hablar con él, porque sus padres le han prohibido toda entrevista hasta que sea mayor de edad.

Aí­to Garcí­a Reneses, su entrenador en el Joventut de Badalona y en el equipo nacional español, hace también lo posible para protegerle de la locura que se creó en torno a él después de una final del Campeonato Mundial Cadete en 2006 en la que el ‘niño maravilla’ tuvo una actuación de otra galaxia, con 51 puntos, 24 rebotes y 12 asistencias. Algo nunca visto.

En Pekí­n está evidentemente lejos de ser imprescindible, con promedios de 5 puntos, 2,8 rebotes y 3,2 asistencias, en un plantel campeón del mundo que tiene a varios jugadores de alto nivel.

Pero a los 17 años, el tercer jugador más joven en la historia del seleccionado español tampoco es un don nadie.

De hecho, el seleccionador no dudó en darle la responsabilidad del último tiro en el partido de España contra China. “¿Tiene 17 años? ¿Y? Lo que cuenta es el talento”, señaló Aí­to Garcí­a Reneses sobre su fenómeno, que comenzó a jugar en la liga ACB con sólo 14 años.

Rubio todaví­a tiene un fí­sico algo frágil (1,92m de estatura y 78 kilos de peso), pero su visión, su sentido del pase y del robo de balones están bien desarrollados. Y sobre todo, no le teme a nada ni a nadie a pesar de que sus adversarios a veces le doblan en edad.

Todos los jugadores que se han enfrentado a él en el torneo olí­mpico, no lo pueden creer.

ricky rubio“Es tan joven, me impresiona”, dice nada menos que Kobe Bryant. “Parece que tenga 12 años, pero juega como un veterano”, agrega otra megaetrella, Dirk Nowitzki. “El cielo es su lí­mite”, completa Jason Kidd.

Ante estos elogios, el joven prodigio se limita a responder que “los árbitros pitan lo mismo así­ tengas 17 o 28 años”.

Pero incluso su “hermano mayor” en la selección ibérica, Rudy Fernández, lo alaba sin tapujos: “Es joven pero ya es una gran estrella. Aprende muy rápido porque es un chico maduro e inteligente”. “Dentro de dos años será el mejor jugador de España”, asegura.

“Yo estaba a años luz de su nivel cuando tení­a 17 años”, reconoce el mejor jugador del quinteto campeón del mundo, Pau Gasol, que como el resto de sus compañeros han formado un verdadero caparazón en torno a Rubio.

“Todos me cuidan”, explica Rubio. “Me dicen que disfrute al máximo de esta experiencia”, porque estar en los Juegos Olí­mpicos “era un sueño”.

“Es todaví­a un niño. Llama a su padre después de cada partido”, recuerda Fernández, su compañero en el Joventut de Badalona que prepara el salto a la NBA, donde jugará la próxima temporada en el Portland Trail Blazers.

Un salto que también deberí­a hacer Rubio, a quien ya anuncian como número uno del Draft NBA del 2010.

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