¿Qué son los anticuerpos?

Nuestro sistema inmunológico encuentra diferentes tipos de respuestas para defendernos de determinadas enfermedades. Dentro de una de esas respuestas, que es la inmune adaptativa humoral, se encuentran los anticuerpos.

¿Cómo funcionan los anticuerpos?

Estos nos ayudan a mantenernos inmunes ante diferentes patógenos que podrían traer inconvenientes en nuestra salud. En este artículo te enseñaremos qué son  los anticuerpos, te mostraremos los diferentes tipos que existen, y te explicaremos su funcionamiento.

Recuerda esos lugares donde quisiste entrar alguna vez y donde en la puerta había un detector de metales. Pues esto es algo muy parecido, es decir, los anticuerpos son una especie de detector de cualquier tipo de elemento extraño que pueda adherirse en nuestro organismo.

Estos son proteínas que tienen como función llevar a cabo una detección de fragmentos específicos de determinados elementos, es decir, que solamente se encargan de detectar las proteínas que presenta la superficie vírica o bacteriana, a lo que también se lo suele denominar antígeno.

Podríamos pensar que, como parte de nuestras defensas, son los anticuerpos los que eliminan a los agentes extraños que pueden entrar a nuestro organismo, pero esto no es así, aunque su tarea es también muy importante.

Cuando los anticuerpos detectan al patógeno se unen a sus proteínas realizando la tarea de marcador.

Es decir, que estos serán los que le anunciarán a nuestro sistema inmune cuáles son aquellas proteínas extrañas que deben ser eliminadas, para no tener inconvenientes en nuestro organismo.

Son los linfocitos B los que originan estos anticuerpos y estos tienen como función ser receptores en las membranas celulares hasta el momento de la activación, debido a que reconocen el antígeno en cuestión.

Es en ese entonces que esta se transforma en una célula plasmática que tiene como finalidad la generación de anticuerpos, circulando de esta manera por nuestro torrente sanguíneo.

¿De qué está formado un anticuerpo?

Los anticuerpos pueden ser diferentes entre sí, pero por lo general su estructura es bastante similar, teniendo una zona central, denominada Región Constante, que es por la cual estos se pueden unir con células inmunes, como pueden ser los mastocitos o los macrófagos.

Otra de sus partes es la que se denomina Parte Variable, y es la que se encarga principalmente del reconocimiento del antígeno, denominándose variable debido a que esta variará acorde a cada uno de los antígenos que puedan presentarse, dependiendo qué tipo de célula B la produjo.

Es esta variabilidad muy importante para nuestro sistema inmunológico y esto tiene que ver con que es capaz de producir una gran cantidad de anticuerpos y estos serán específicamente indicados para cada una de las bacterias que detecta.

Tipos de anticuerpos

Como te mencionábamos antes, los anticuerpos se generan con una estructura específica para cada uno de los patógenos, pero aún así, estos se pueden clasificar en cinco grandes tipos, que se diferencian por sus características, tanto estructurales como moleculares.

Tipos de anticuerpos

También se diferenciarán por la respuesta inmunológica producida y por el momento en el que estos comienzan a actuar frente a una patología en particular, siendo estos los grupos que te comentábamos:

IgM

Son los primeros que actúan durante la respuesta inmune, siendo relevantes para que se active la vía de complemento.

IgD

La función de estos es la de ser receptores en aquellos linfocitos B que no hayan sido afectados por el antígeno.

IgG

Estos son muy importantes, pues se generan en gran abundancia y recorren nuestra circulación sanguínea defendiendo nuestro organismo de diferentes patógenos. Tienen una particularidad que los distingue  de los demás, y es que pueden pasar a través de la placenta.

IgA

Se trata de todos aquellos anticuerpos que se encuentran en nuestras mucosas, por ejemplo, aquellos capaces de defender las vías de acceso a nuestro sistema respiratorio.

IgE

Actúa defendiendo a nuestro organismo de gusanos y parásitos.

Ahora que conoces los anticuerpos que existen, sabes que al mantenernos siempre sanos, estos estarán siempre alerta para defendernos.

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